domingo, 24 de abril de 2011

El cuadro final



La imagen que más se recuerda de la final del vóley olímpico en Seúl 88, es la del beligerante Karpol azuzando a Irina Smirnova, figura de la Unión Soviética, quien finalmente obtendría el oro. Perú tras sortear escollos importantes llegó a la cita en el coliseo Hangyang. Las nacionales terminarían en el segundo escalafón, tras una destacadísima fase inicial.

La medalla de bronce quedó en manos de China, tras perder en la semifinal ante las soviéticas por tres sets a cero. La cuarta plaza fue para la selección japonesa, presa de los mates peruanos en la otra llave semifinal. Brasil quien ocupó una de las plazas dejadas por el boicot norcoreano, con la presencia de unas emergentes Ana Moser y Fernanda Venturini, terminaría los Juegos en el sexto lugar. Quedará para los registros que el anfitrión Corea del Sur fue el último del certamen.

Deserciones Olímpicas


Los Juegos Olímpicos de Seúl 88 serán recordados por muchas razones. Para los peruanos indefectiblemente por la algarabía que despertó la medalla de plata en el vóley. Pero los ojos del mundo se posaron en las deserciones de Cuba y Etiopía, naciones que se sumaron al boicot impulsado por Corea del Norte.

Seúl no solo se quedó con las crespos hechos por no ver a Javier Sotomayor, quien rompiera el récord mundial de salto alto días antes de aquellas justas. El doping de Ben Johnson también empañaría al olimpismo. Perú asistió a Seúl por ser campeón sudamericano de vóley. Al no asistir Cuba, Brasil completó el cuadro siendo subcampeón, apoyado además en su puesto en el ranking mundial.

Más allá del boicot aquellos Juegos contaron con el concurso de 160 países y 9,627 atletas. Primó el espíritu olímpico.

viernes, 22 de abril de 2011

Los gestores de la hazaña


La delegación peruana que asistió a Seúl 88 tuvo como figura excluyente a Man Bok Park. El surcoreano llegó a nuestro país en 1974. Su contratación despertó anticuerpos en el entorno local. El público tenía muy presente el trabajo que venía realizando Akira Kato. No obstante el tiempo se encarga de acomodar las cosas en su debido tiempo. La enfermedad que terminó con la vida de Akira lo alejó de la selección dando paso a Park.

Si bien Mambo fue la cara visible del comando técnico, este fue asistido por Carlos Aparicio quien hizo las veces de entrenador, volcando en el campo de juego todo lo que Mister Park planificaba. Luis Castro fue el asistente de campo, quien años después sería entrenador de la selección juvenil.

El cuerpo técnico fue completado por el médico Carlos Tay y el árbitro José Gonzáles, un personaje infaltable en la Liga Nacional de Vóley, a quien se le puede encontrar habitualmente en la mesa de control del coliseo Manuel Bonilla.

Los galones ante todo


Durante aquellos Juegos Olímpicos quedaron muchas estampas para la posteridad. Una de ellas la mención a Gaby Pérez del Solar como la mejor bloqueadora del torneo. No obstante en ese equipo perfectamente ensamblado para la cita asiática, brillaba con luz propia la zurda de oro : Cecilia Tait. Ella junto a Gina Torrealva fueron las abanderadas por edad (26).

La Tait sería elegida mejor jugadora del torneo mitigando en algo la pena que significó la pérdida de la medalla dorada. Pero no todas tuvieron esa suerte de catarsis. La última bola de esa recordada final ante las soviéticas le correspondió a Torrealva. Gina ha explicado años después que le pegó a esa bola como en todo el duelo para que rebotará fuera. Pero la soviética cambio de parecer y el oro quedaría para las europeas. Torrealva hoy avocada a la formación de jóvenes matadoras, cuenta además que le ocultó su faceta como voleibolista a su hija por esta decepción.

En 2005 Cecilia Tait se convirtió en la primera sudamericana en ingresar al salón de la fama del vóley. Los años han disminuido en algo el dolor de Gina, ver a su pequeña dedicada al deporte que le entregó el cariño de todo un país no tiene precio.

La bisoña de Park

En aquel equipo de Mister Park convergían experiencia y juventud de forma natural. La experiencia de las Cecilia Tait y las Gina Torrealva, fue bien compensada con la frescura de las Natalia Málaga, Rosa García, o la inolvidable Gaby Pérez del Solar. La espigada bloqueadora nacional nació un 10 de julio de 1968 en Ica. Sería reconocida como uno de los valores más altos de aquella cita olímpica, junto a la Tait. Sin embargo la jugadora más joven de ese combinado fue Miriam Gallardo, la ex matadora del Power, nacida un 3 de mayo de 1968.

El apellido Gallardo no ha perdurado en el tiempo como los anteriormente citados, sin embargo las estadísticas dirán que Miriam fue la más jovencita de aquel equipo. Si bien no recibió un apelativo como el impuesto a Mercedes González en 1968 (olímpica precoz), para los anales olímpicos quedará registrado que ella fue la bisoña de Mambo.

El camino a la plata


La campaña de Seúl comenzó un 20 de septiembre de 1988. El sexteto de Man Bok Park tuvo que lidiar en la primera fase con rivales de alto fuste. El debut fue ante el entonces antagonista sudamericano : Brasil, a quien se le había arrebatado los sudamericanos de Santos 1967, Montevideo 1971, y el de 1977 obtenido en Lima. Perú se impuso 3-0 ratificando su hegemonía continental.

Luego vendría el triunfo sobre China, bicampeón mundial y campeón olímpico, con un apretado 3-2, repitiendo el marcador ante el seleccionado de los Estados Unidos. Este último partido tuvo la particularidad de tener a las peruanas abajo dos sets, antes de su remontada final.

Esos Juegos Olímpicos fueron de infarto para todo el país, puesto que salvó el partido inaugural el sexteto patrio ganó sus cotejos con los dientes apretados. Lamentablemente el capítulo final es ampliamente conocido. El esfuerzo y la cohesión defensiva alcanzada a lo largo del torneo no pudieron superar a la Unión Soviética, que se alzó con la presea dorada con un 3-2 final.

Las matadoras de Seúl


La historia más recordada e imborrable de nuestro vóley data de las Juegos Olímpicos de Seúl 1988. Los mismos marcarían un antes y un después en el deporte de la net alta en nuestro país. Esto puesto que más allá del cuarto lugar en Los Ángeles 1984 o el subcampeonato mundial de 1982 alcanzado en el Amauta, la medalla de plata conseguida en el continente asiático es la cúspide deportiva del voleibol peruano.

Aquel combinado tenía una mixtura justa en sus integrantes, un grupo homogéneo que arañó la gloria olímpica, pero que obtuvo un logro más preciado : el reconocimiento público de un país entero entregado por su selección.

La delegación peruana que asistió a Seúl fue conformada por : Cecilia Tait, Gaby Pérez del Solar, Luisa Cervera, Alejandra de la Guerra, Denisse Fajardo, Miriam Gallardo, Rosa García, Sonia Heredia, Katherine Horny, Natalia Málaga, Gina Torrealva y Cenaida Uribe.